Prácticas de Economía Solidaria

El MESSE ha elevado la voz de los protagonistas y constructores de los relatos de una gran diversidad de prácticas asociadas a la economía solidaria y el patrimonio cultural: mingas, intercambios de semillas, artesanado, vuelta de manos, comidas, salud ancestral,  fiestas de tradición, recuperación de los espacios simbólicos, etc.- como formas firmes de resistencia ante lógicas externas, como expresiones de la tradición y supervivencia de los pueblos, en una resignificación de la vida en comunidad desde los valores del cuidado mutuo, la interculturalidad, la diversidad y el respeto a la vida en su integralidad. 

Un ejemplo es la recuperación del sentido de la Chakra como el espacio de la vida, del cuidado amoroso y delicado guiado por aspectos filosóficos  y ceremoniales insertos a lo largo del proceso de producción, que han sido atesorados y transmitidos por los taitas, yachas, abuelos, en una práctica que asume doblemente la ECO,  la ecología desde la economía, para el cuidado de la casa y fuera de ella.

Estas prácticas movilizan el “factor C”, la fuerza propia que emana de la Cooperación, la Comunidad, la Confianza, la Comunicación y el Compañerismo. Conservan, se apropian y transmiten nuestro patrimonio cultural, lo que nos ha sido heredado por nuestros antepasados y que consideramos valioso para nuestra vida en comunidad. Se articulan por medio de Circuitos Económicos Solidarios-CES que, a diferencia de las cadenas de valor, funcionan en territorios específicos con su historia, contenido simbólico- cultural, connotaciones estéticos- afectivas e identidades individuales y colectivas en el que los actores, además de producir, intercambiar y consumir, proyectan sus sueños y construyen su comunidad, en diálogo con otras culturas.

El trueque “cambeo” de productos de diversos pisos ecológicos, práctica que se realiza en diversas comunidades a lo largo de nuestro país, preservando así costumbres milenarias de los mayores con el fin de unir diferentes pueblos y culturas (negros, indígenas, pastos) para colaborarse y complementarse con equidad en espacios de encuentros, diálogos e intercambios no solo económicos sino de símbolos, sentidos y de amistad entre personas con visiones distintas del mundo.

Lo que sigue es pensar en estrategias de presión hacia nuestros gobiernos locales y nacional para romper con la hegemonía en las políticas públicas que rigen la cultura, las finanzas, la producción, la construcción de conocimiento y la educación, que se sostienen mutuamente para imponer UNA economía y UNA cultura como válidas.