Proyecto de Cooperación Internacional inicia construcción de indicadores de Agroecología en América Latina

La aceleración de la crisis climática global amenaza cada vez más la seguridad alimentaria y nutricional de las poblaciones del campo y de la ciudad. En este contexto, la Agroecología gana importancia al combinar la producción de alimentos saludables con la conservación de los recursos naturales y la justicia social. Aunque ya se ha demostrado que los sistemas agroecológicos son más resilientes al cambio climático, todavía hay una carencia de indicadores que relacionen su potencial económico, social y ambiental.

Buscando llenar esta brecha, un conjunto de organizaciones latinoamericanas dieron inicio al proyecto “Agroecología en América Latina: construyendo caminos”, una iniciativa piloto regional que tiene como estrategia recoger y sistematizar evidencias científicas para el desarrollo de Indicadores de la Agroecología, con el objetivo de contribuir con la transición agroecológica y subsidiar la construcción de políticas públicas que promuevan el avance de la Agroecología.

El proyecto es desarrollado a través de cooperación internacional entre Cepagro, la Universidad de Columbia Británica (UBC) – a través de la profesora e investigadora canadiense Hannah Wittman – y seis organizaciones que promueven la Agroecología en Latino America: Centro Campesino, A.C. e Tijtoca Nemiliztli, A.C. (México), Fundesyram (El Salvador), Movimiento de Economía Social y Solidaria del Ecuador – meSSe (Ecuador), APRO (Paraguay), Movimiento Mecenas da Vida – MMV y Centro de Tecnologías Alternativas Populares – CETAP (Brasil). El proyecto tiene el apoyo de la Fundación Interamericana (IAF).

El proyecto tiene una metodología de investigación-acción, donde la recolección de datos será realizada de forma participativa con familias agricultoras y organizaciones de apoyo. Esta recogida de datos será facilitada por una herramienta digital de gestión agrícola desarrollada por un equipo de científicos, agricultores-colaboradores, diseñadores, desarrolladores y estudiantes de UBC, llamada LiteFarm. Además de dinamizar la recolección de datos de las propiedades agroecológicas, la aplicación tiene como objetivos ayudar a familias agricultoras en el acompañamiento y gestión de sus fincas. Como se trata de un proyecto piloto, la efectividad de esta herramienta sigue siendo probada y mejorada.

Construcción colectiva y pedagógica

Cada una de las organizaciones está trabajando en asociación con al menos 15 familias que poseen más de tres años de experiencia en producción agroecológica. En este primer trimestre, en medio de las dificultades enfrentadas por la pandemia, las organizaciones iniciaron el diálogo con las familias participantes para explicar mejor sobre el proyecto, sus objetivos y beneficios. 

En el sur de Bahía, región noreste de Brasil, el Movimiento Mecenas da Vida trabajará con familias vinculadas a la red de agroecología Povos da Mata. Entre las 15 unidades productivas seleccionadas hay producción de frutales, hortalizas, especias y raíces, pero predominan las familias que cultivan el cacao, principal cultivo agrícola de la región. Según Luiz Fernando Vieira Pozza, de la dirección del MMV, con este proyecto la institución busca “el fortalecimiento de las prácticas sostenibles y agroecológicas ejercidas por los agricultores de la red Povos de Mata. Los intercambios, aprendizajes y la cooperación fraterna con las instituciones asociadas también son un deseo de MMV”, afirma.

Ya en el sur de Brasil, la iniciativa involucrará a familias agricultoras de la Red Ecovida de Agroecología. Giovani Gonçalves, Coordinador técnico del Centro de Tecnologías Alternativas Populares (CETAP) espera que el proyecto y el uso de la herramienta Litefarm puedan proporcionar información relevante para fortalecer la transición agroecológica y subsidiar acciones de la organización en ese sentido, así como “ayudar a las familias en la generación de datos que sirvan para los procesos de certificación participativa”.

En estos primeros meses, las técnicas y técnicos extensionistas de las organizaciones estuvieron centrados en familiarizarse con la herramienta LiteFarm, a través de capacitaciones virtuales realizadas con desarrolladores de UBC. En estas capacitaciones las organizaciones contribuyeron con sugerencias para el perfeccionamiento de la herramienta, para que sea accesible a los agricultores/as y compatible con diferentes sistemas agroecológicos. Un desafío que se presentó hasta el momento fue el acceso limitado a Internet en las comunidades rurales, lo que dificulta el uso de la aplicación a campo y exige metodologías adaptadas para la recopilación de datos.

Rosa Murillo, agricultora y dinamizadora del Movimiento de Economía Social y Solidaria de Ecuador (meSSe), cree que el proyecto piloto, al capacitar al equipo de dinamizadores del meSSe en el uso de la herramienta y en la capacidad de análisis de la información bajo criterios técnicos económicos, ambientales y sociales, “permitirá a mediano y largo plazo hacer incidencia interna y externa para el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina agroecológica, apoyando certeramente actividades que las familias tengan debilidades”.

“Internamente el movimiento puede hacer uso de esta experticia para difundir el trabajo de las familias y sus prácticas desarrolladas en sus fincas a fin de ampliar su radio de acción en nuevas familias a nivel territorial”. “A nivel externo puede incidir en las políticas públicas locales para lograr el apoyo del Estado a las dinámicas territoriales basadas en una producción sostenible, estas pueden lograr una asistencia técnica a la producción agroecológica, transformación de productos, acceso a mercados entre otros”, complementa Rosa.

Historial de actuación en red

Desde 2016 las organizaciones latinoamericanas involucradas en este proyecto piloto ya venían actuando en una red de colaboración formada en torno a la agroecología, a través del proyecto Saberes en la Práctica en Red, coordinado por Cepagro con el apoyo de la Fundación Interamericana (IAF). Las experiencias y aprendizajes vividos colectivamente en encuentros presenciales y virtuales a lo largo de estos años, despertaron no sólo la necesidad de seguir promoviendo la Agroecología, sino también de medir los avances que ella viene proporcionando en sus múltiples dimensiones.

Visualizando esta necesidad, las organizaciones identificaron conjuntamente una serie de indicadores relevantes en los ámbitos social, económico y ambiental. Para citar algunos, están el acceso a la tierra, el agua y semillas agroecológicas, la participación en agroindustrias y cooperativas, canales de comercialización, autoconsumo y dependencia de insumos externos, por ejemplo. En esta primera fase del proyecto, serán definidos entre 3 a 5 indicadores por eje – social, económico y ambiental – de forma participativa.

Para Erika Sagae, Vice-presidenta del Cepagro y coordinadora del Proyecto Agroecología en América Latina: construyendo caminos, “el uso de la aplicación, sumada a la construcción de indicadores a partir de la asociación con UBC va a traer elementos importantes, tanto para la efectividad de políticas públicas en Agroecología, a partir de datos que las organizaciones puedan estar presentando para los gobiernos locales, como también para ese intercambio de conocimientos entre los países.”

Además de estrechar las relaciones entre los países y organizaciones latinoamericanas en el campo de la Agroecología, el proyecto fortalece también el trabajo de agricultores y agricultoras ecológicas. Para Victor Hugo Morales Hernández, del Centro Campesino A.C. en Tlaxcala, en México, los agricultores(as) familiares se beneficiarán pues “contarán con información y datos que les permitan defender su trabajo para lograr posicionar sus productos y así sensibilizar a la sociedad de reconocer que no es justo que compitan con los modelos de agricultura moderna ni con los costos de comercialización”. Señala además que “es un gran avance que las organizaciones y productores contemos con herramientas que permitan compartir los resultados de esta en diferentes contextos y apoyar a consolidar movimientos y políticas”.

Por lo tanto, con esta iniciativa piloto se espera mejorar el intercambio de experiencias y conocimientos sobre las prácticas agroecológicas locales, fortaleciendo la Agroecología en la base y al mismo tiempo vislumbrar un horizonte donde sea política y socialmente asumida como un enfoque para el enfrentamiento a las crisis emergentes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *